Se entiende como fracaso escolar al hecho de tener un bajo
rendimiento académico con respecto a las expectativas que se tienen en un
entorno didáctico. Por norma general, se suele emplear este término cuando un
alumno abandona los estudios antes de obtener la titulación mínima obligatoria.
Unas décadas atrás, no
era tan común hablar sobre el fracaso escolar, pero de un tiempo a esta parte
es un tema que está cada vez más presente en nuestras vidas. Esto puede deberse
a muchísimos factores, como por ejemplo: la situación socioeconómica de la
familia, problemas de la misma e incluso falta de interés por parte del alumno
(pues bien es sabido que ahora se estila “la ley del mínimo esfuerzo”, es decir
estudiar para aprobar con un cinco; sin tener un ápice de ambición en cuanto a
la superación personal). También afectan otros problemas como un déficit de
atención debido a las nuevas tecnologías, el acoso escolar o un profesorado
poco motivado.
Hablando de motivación, quizás otra causa de este “fracaso”
sea la falta de estimulación del potencial de los alumnos en lo que realmente
se les da bien (y les gusta), en lugar de insistir en otros aspectos o materias
en los que, quizás, no son tan buenos, cosa que puede llegar a crear un
sentimiento de frustración en el estudiante.
Las consecuencias del abandono del estudio pueden desembocar
en una escasa formación personal e intelectual, inseguridad y falta de
motivación, así como un retraso cultural, entre otras muchas cosas. Este tema
nos lleva a las preguntas: ¿por qué creéis que cada vez hay más abandono de los
estudios a edades más tempranas? ¿Qué haríais vosotros para evitar el fracaso
escolar?

















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